Inicio
La Columna de CayucoHemeroteca de CayucoHemeroteca de CayucoDirectorioCorreo PersonalAcerca de...

SECCIONES
NOTICIAS
SUPLEMENTOS
Espacio Disponible
para Banners
¡ Contrátelo Ya !

Espacio Disponible para Banners
¡ Contrátelo Ya !


Visitas
Desde Enero 2003

Cultura
Olmecas + Mayas + Zoques + Chontales + Parques y Museos + Zonas Arqueológicas

Tabasco tuvo ocupación humana desde tiempos muy tempranos. Se dice que aquí se desarrolló la cultura olmeca, madre de todas las de Mesoamérica. Tres mil años antes de nuestra era los nahuas poblaron el centro y en su paso hacia Yucatán y Centroamérica dejaron en Tabasco su lengua. Otras fuentes dicen que los olmecas procedían del norte de Asia y después de cruzar territorio norteamericano llegaron a la costa del golfo de México y se diseminaron por Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Centroamérica. Ahí se encontraron y fundieron con los nahuas adoptando su lenguaje y costumbres

Tabasco cuenta con variadas manifestaciones de su cultura, de raíces indígenas e hispánicas. Así, durante el mes de mayo se celebra la Feria Tabasco, una de las más importantes del país por sus espectáculos de nivel internacional y su tradicional exposición ganadera. En Tlacotalpa se celebra La Pesca de las Sardinas Ciegas, ritual prehispánico dedicado a la deidad de la abundancia. Tenosique es reconocido por el Carnaval, en donde las raíces precolombinas se expresan en la Danza del Pochó

Los olmecas

Los olmecas, forjadores de la cultura más antigua de Mesoamérica, ocuparon el territorio que abarca desde las montañas de los Tuxtlas (Veracruz), al occidente, hasta la depresión de La Chontalpa (Tabasco), al oriente. Esta área es conocida como "zona nuclear olmeca". Dicha cultura influyó en zonas de Guerrero, Oaxaca y del Estado de México (Tlatilco y Tlapacoya) y se han encontrado evidencias de su presencia en sitios de Guatemala, El Salvador, Honduras e incluso Costa Rica.

Las capitales de la civilización olmeca fueron las ciudades de La Venta, San Lorenzo, Laguna de los Cerros y Tres Zapotes. El nombre "olmeca" deriva del náhuatl olli y mecatl (mecate), "habitante del país del hule"; también se les conoce como tenocelome (la boca de tigre). La región que ocupó la cultura olmeca, entre las sierras y el Golfo de México, tiene un alto índice de humedad y debido a ello se encuentra agua en abundancia (lagos, ríos y también pantanos). Abunda la cacería, la pesca y la captura de mariscos; la agricultura, aunque difícil, debe haber sido una actividad común aunada al sistema de siembra seguramente relacionado con el maíz, el frijol y la calabaza, principal sustento de los grupos mesoamericanos.

Por la construcción, conservación y restauración de los centros religiosos y el número de esculturas monumentales y de pequeñas dimensiones, se piensa que el gobierno era teocrático. Los centros ceremoniales eran respetados y cuidados, en tanto que las cercanías de la sierra eran puntos ideales y, aparentemente, de ocupación temporal. Existen ejemplos de construcción de choza de planta rectangular en adobe (La Venta), pero el resto de las construcciones debe haber tenido muros de madera cubiertos de barro, en algunos casos, y techos de palma o algún otro material perecedero, iguales a los que se siguen construyendo en la actualidad.

Arte olmeca

En La Venta se encuentran formas muy elaboradas; tiene un centro ceremonial planificado, aunque con monumentos sólo de tierra y escaso valor arquitectónico. Pero existen, sin embargo, montículos de uso religioso, pisos de mosaico de piedra, un recinto rodeado de columnas de basalto y una gran tumba formada de esas mismas columnas. Es posible ubicar a la cultura olmeca entre los años 1300 y 600 aC basándonos principalmente en su producción escultórica en piedra.

Como un lirio que brota del fango, surgió repentinamente de la selva pantanosa xicallanca un arte cuya fuerza incontenible abrió paso atravesando selvas, ríos y bosques, escalando montañas, para extenderse aun más allá de los confines de Mesoamérica. Trabajaron con esmerada técnica y con refinado sentido artístico, igual el basalto en colosales dimensiones, que el jade en exquisitas figurillas, hachas y cuentas.

A través de Mesoamérica, encontramos en casi todas las áreas estilos parecidos al olmeca que influyó en ellas, ya que se habla de los olmecas como un pueblo que en un tiempo dominó espiritualmente a Mesoamérica. Por haber sido ahí donde desarrollaron las más altas expresiones de su estilo -herencia única que nos legaron, que no nos revela de dónde llegaron ni cómo eran sus creadores-, pensamos que en el sitio de La Venta, Tabasco, existió el centro ceremonial de las gentes que crearon el arte olmeca.

Ni siquiera sabemos las cosas más sencillas de su vida diaria. Otras artes menores a la escultura -quizás la cerámica- nos pueden señalar la anterior trayectoria de esta gente, antes de establecerse en aquel sitio. Se sospecha la mano dirigente en la concentración de estructuras ceremoniales, que apartan al hombre de la vida cotidiana y le dan oportunidad de acercar sus pensamientos hacia una comunión con la deidad. La vida religiosa se organizó aquí alrededor de un alto montículo piramidal.

Escultura

Las esculturas olmecas constituyen un estilo; son el vehículo de expresión y el signo visible de una época de integración cultural. Las formas que integran un estilo son como un conglomerado esencial y permanente, en tanto expresan una cultura, pero están sujetas a los cambios propios del mismo proceso cultural. Los olmecas esculpieron monumentales cabezas de piedra (entre 1.5 y 3 metros de altura) de una hechura perfecta (se conocen 17 de estas cabezas completas); macizos altares rectangulares; enormes estatuas que representaban gente deforme, combinaciones de hombre con tigre, y otros finísimas figurillas.

La mayoría de esculturas del área metropolitana están realizadas en basalto y en andesita (piedras que no se encuentran en la región); los bloques debieron ser transportados desde distancias de más de 80 kilómetros. Es en San Lorenzo, donde se realiza, el clásico estilo olmeca, el más puro, el no contaminado, el modelo primordial. La Venta, Tres Zapotes, Laguna de los Cerros, muestran variantes regionales; en muchos aspectos son coincidentes con la escultura de San Lorenzo, pero en otros se distancian considerablemente de ésta.

Los olmecas fueron los más antiguos escultores de Mesoamérica; trabajaron no solamente las piedras volcánicas para sus grandes monumentos, sino también las piedras duras, compactas semipreciosas para sus tallas pequeñas, principalmente algunas jadeítas traslúcidas de color verde esmeralda, azul verdoso o grisáceo y, en menor escala, la serpentina, la hematita e inclusive se han encontrado en La Venta cuentas de amatista y de cristal roca. No se sabe con certeza el procedimiento técnico que siguieron para lograr tales pequeñas piezas de talla exquisita y excepcional, sin equivalente en la calidad de su pulimento. Las piezas pequeñas se han encontrado no sólo en la región olmeca metropolitana, sino dispersas en gran parte de Mesoamérica.

Forma. En su escultura destaca la preferencia por el volumen, o sea la masa en tres dimensiones contenida por el espacio; esta masa se define por su pesantez sólidamente arraigada en la tierra, de la cual parece no desprenderse. El ritmo interno de la forma cerrada, en la que los salientes y los remetimientos se recogen creando una unidad plástica que no interrumpe o hiere el espacio circundante; el predominio de las superficies redondeadas que cubren las estructuras de formas geométricas; la monumentalidad que deriva de la justa proporción armónica de las representaciones.

Es precisamente esta última característica la peculiar a la clásica escultura olmeca, en su expresión monumental o de pequeñas dimensiones. Temas. Dentro de su escultura son notables tres conjuntos: las figuras compuestas (rasgos humanos con distintas especies animales, animales diferentes entre sí, y rasgos de este tipo mezclados con otros fantásticos e imaginados), las figuras animales y principalmente las figuras humanas. Cabe señalar que aunque el jaguar aparece en gran número de piezas, el arte olmeca es fundamentalmente homocéntrico. Podemos decir que la escultura olmeca se divide en representaciones de seres sobrenaturales y de figuras humanas.

Entre estás últimas, la más frecuente es la de un hombre sedente con las piernas a la manera oriental, cuya cabeza y extremidades exhiben rasgos que se alejan de lo naturalmente humano; algunas cabezas recuerdan las de ciertos animales, particularmente la del jaguar.

Así, los ojos son transformados en formas geométricas como escuadras, líneas paralelas o una suerte de comas en el extremo dirigido hacia afuera y hacia abajo o, recordando la forma de ojos de felino, como elipses cuyas comisuras internas se inclinan apuntado hacia adentro; las cejas, se transforman en algo así como placas de límites sinuosos y que se conocen como cejas de flama, la boca -esa característica boca olmeca- es inconfundible por su labios gruesos, el superior en particular, proyectado hacia el frente y vuelto hacia arriba describiendo la forma de un trapecio; las comisuras caen a menudo.

No hay alteraciones notables en otros rasgos faciales; la nariz, si bien es chata, amplia en su base, aplastada, y no se proyecta del eje vertical marcado por el labio superior, no representa una nariz animal; las mejillas son carnosas y a veces colgantes; la frente es breve, ya que a menudo va cubierta por una banda, y el entrecejo ceñido lleva pliegues con hendeduras que los separan; el mentón es casi siempre pequeño y poco saliente.

Hay representaciones que mantienen la estructura básica humana, pero que están alteradas en las extremidades; garras de distintos animales que sustituyen a las manos y a los pies; a veces son de tres y otras de cinco dedos; otras llevan sobre la espalda colas ramificadas; además, usan bandas cruzadas en los pectorales o en los tocados, manoplas, antorchas pequeñas y unas barras cilíndricas, a modo de cetros largos.

En algunas de las escultura, las figuras emergen de una horadación que recuerda a una cueva y se encuentran en los altares. Los altares son bloques en forma de prisma rectangular con el eje mayor en sentido horizontal; en la parte superior, una cubierta que los rebasa por el frente y por los lados; la parte del frente muestra un nicho del que surge una figura que en ocasiones sostiene un niño en entre sus brazos. Los tramos laterales pueden llevar otras imágenes humanas y fantásticas.

Por otro lado, en las pequeñas esculturas, se observan dos tipos: uno, con personajes de pie con el eje vertical del cuerpo y de la cabeza marcadamente señalado (extremidades inferiores muy largas y cráneo deformado a manera de pera o aguacate); el otro tipo corresponde a la figura de robusta complexión, torso amplio, escasa estatura y cabeza voluminosa en relación al cuerpo.

Las representaciones de animales no abundan ni en pequeñas dimensiones, ni en grandes tallas; en éstas aparecen distanciadas del modelo de la naturaleza; se exageran o distorsionan o se esquematizan algunos de los elementos que las constituyen. Los principales animales que representas son el jaguar, el mono, la serpiente y el ave rapaz.

Mayas

La gran civilización mesoamericana de los mayas floreció en lo que actualmente es el territorio de Guatemala y las zonas vecinas de México, Belice, Honduras y El Salvador. En México abarcó la región que hoy forman los estados de Tabasco, Yucatán, Chiapas, Quintana Roo y Campeche. La ocupación más temprana en el área se remonta a, por lo menos, unos 13,000 años; la agricultura y la vida en aldeas en esta región se originaron alrededor del año 3,000 aC. Los mayas alcanzaron su máximo esplendor durante el periodo clásico (250-900 dC) con la construcción de ciudades y pirámides donde sepultaban a sus gobernantes y los veneraban, después de muertos, junto a sus dioses.

Los mayas compartieron con otras civilizaciones mesoamericanas rasgos culturales, incluyendo la creencia en varios dioses, en la vida después de la muerte y en la realidad de las transformaciones entre el mundo humano y el mundo espiritual. Asimismo, desarrollaron un sistema único de escritura jeroglífica, perfeccionaron un complicado calendario y lograron comprender el movimiento de los planetas. El sacrificio humano y el desangramiento eran parte integral de la escenificación de sus ritos que formaban parte del intercambio de fluidos sagrados: los seres humanos daban su sangre para el sostenimiento de sus dioses y éstos les retribuían enviando el agua necesaria para la vida.

Los mayas inscribieron su historia y su religión en libros y en vasijas de cerámica. Desafortunadamente, la mayoría de estos textos fueron quemados por los españoles, quienes creían que los mismos contenían "mentira del demonio." Sin embargo, existen todavía miles de vasijas de cerámica que han sido recuperadas en entierros.

En décadas recientes los investigadores han aprendido a leer varias de las bellas y misteriosas imágenes y los jeroglíficos pintados en la cerámica Maya. Los epigrafistas (quienes estudia las inscripciones antiguas), los historiadores del arte y los arqueólogos gradualmente han ido revelando los secretos de uno de los sistemas de escritura más complejos del mundo.

Arquitectura maya. Las construcciones mayas se hicieron de madera y piedra básicamente. Entre las maderas se prefirieron la coba y el zapote, por ser muy resistentes a los ataques de las termitas. Entre las piedras se usaron caliza, arenisca, mármol, etc. Realizaron todo tipo de construcciones: palacios rectangulares y alargados, templos, juegos de pelota, calzadas (sacbe) que unían las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor (temazcal).

Se conservan importantes pirámides escalonadas en piedra. En lo alto de éstas se colocaba el templo. Estaban decoradas con pinturas de una variada gama de colores, así como con relieves. Algunos de estos son inscripciones de la escritura jeroglífica maya, aun no descifrada completamente. Las construcciones más importantes de esta época fueron Copán, Quiriguá, Piedras Negras, Palenque y Tikal.

Escritura. Los mayas desarrollaron el sistema de escritura más completo de todos los pueblos indígenas americanos. Con él escribieron todo tipo de textos: de medicina, de botánica, de historia, de matemáticas, de astronomía...

Se conservan, además de las inscripciones, algunos códices:

* El Códice de Dresde: escrito en el siglo XIII. Contiene un tratado de adivinación y de astronomía.
* El Códice de París: posiblemente del siglo XIII. Contiene profecías y adivinaciones.
* El Códice de Madrid: Contiene horóscopos y almanaques.
* El Códice Grolier: Muy mal conservado. Contiene un calendario completo.

Astronomía y calendario. Desarrollaron un calendario muy preciso, con un año de 365 días. El año solar (haab) tenía 18 meses de 20 días cada uno y otro más de sólo cinco días. Los nombres de los meses eran: Pop, Uo, Zip, Zotz, Tzec, Xul, Yaxkin, Mol, Chen, Yax, Zac, Ceh, Mac, Kankin, Moan, Pax, Kayab, Cumbu y Uayeb.

Matemáticas. Utilizaban un sistema de numeración vigesimal posicional. También tenían un signo para representar el cero, y así poder realizar operaciones matemáticas complejas. El punto tiene un valor numérico de 1 y la raya de 5. Así podían contar hasta 19. Para hacer números mayores (igual que nosotros para hacer números mayores de 9) tenían que colocar esos signos en determinadas posiciones. Al ser un sistema vigesimal, o sea, que considera el 20 como unidad básica para la cuenta, cada espacio que se avanza en el número representa 20 veces más que el espacio anterior.

Los zoques

Varios autores plantean que la distribución territorial de los zoques coincidió con la de los antiguos olmecas, lo cual constituye un elemento para pensar en la estrecha vinculación entre ambos grupos. En la época previa a la conquista los zoques ocuparon un amplio espacio territorial, que comprendía las montañas del noreste de Chiapas, así como las llanuras occidentales del centro de la entidad y la costa del Soconusco; parte del sur de Oaxaca, Veracruz y noroeste de Tabasco. Las invasiones por parte de los mexicas, chiapanecas y nahuas, redujeron de manera significativa el vasto territorio que habitaban los zoques.

Es así como, al iniciar el siglo XVI, con un territorio ya mermado, los zoques de Chiapas compartían el espacio con otros grupos indígenas: al noreste, con los nahuas y choles de Tabasco; al este, con los chiapas del centro, los nahuas y tzotziles; al suroeste, con los huaves y zapotecas; y al oeste, con los mixes.

A la llegada de los españoles, los zoques fueron reubicados en comunidades a fin de facilitar la tarea evangelizadora, el control de la mano de obra y el cobro de tributos para la Corona española. Las enfermedades traídas por los europeos, así como la sobreexplotación que éstos ejercieron sobre la población indígena, causaron serios trastornos, a tal grado que pueblos nativos enteros desaparecieron.

Los zoques se nombran a sí mismos O´ de pöt , que se traduce por "gente de idioma", "palabra de hombre". De acuerdo con los estudios de los lingüistas, los zoques se encuentran íntimamente emparentados con los antiguos olmecas, quienes eran hablantes del mixe-zoque. Actualmente se distinguen entre 5 y 7 variantes del zoque que corresponden a distintas áreas geográficas.

Los zoques son el segundo grupo poblacional en territorio tabasqueño, después de los olmecas. Se consideran descendientes de éstos, debido a que donde hay asentamientos zoques, se ve la presencia de vestigios arqueológicos de origen olmeca. Como otra prueba de su origen se señala la relación de continuidad de las formas y estilos etre la cerámica olmeca y la que fabrican los actuales pueblos zoques.

Dónde viven

En la antigüedad, los zoques se extendieron por la mayor parte del estado, desde Macuspana hasta los límites con Veracruz. La entrada de los chontales, primero, y los nahuas, después, los desplazó de las llanuras costeras hacia el sur. Actualmente quedan muy pocos pueblos zoques en Tabasco y se concentran en las estribaciones de la sierra, principalmente en Oxolotán y Tapijulapa, hacia el poniente, y sobre las márgenes del río Mezcalapa, al sur del municipio de Huimanguillo.

Cómo viven

Los actuales zoques viven de un modo muy similar al de los chontales. La llegada de estos últimos a tierras de Tabasco influyó sensiblemente en las costumbres de los zoques, quienes adoptaron algunas formas de organización social, de vivienda y de alimentación de los chontales. Otro cambio importante en la vida y costumbres de este pueblo tuvo lugar durante la conquista; sin embargo, la esencia de sus tradiciones, su idioma -distinto al maya chontal-, sus métodos de trabajo y sus creencias siguen vigentes.

Actividades económicas

Tradicionalmente, los zoques han sido un pueblo eminentemente agrícola. Aunque la pesca y la caza son actividades de segundo orden, se practican con regularidad, pues casi todas sus comunidades se asientan en las orillas de los ríos que atraviesan la sierra tabasqueña. Es importante destacar que su peculiar forma de aprovechar los recursos naturales ha mantenido casi inalterable el entorno natural de las zonas que habitan. La elaboración de artesanías y muebles de mimbre es una importante fuente de ingresos para las comunidades zoques.

El turismo es también una actividad muy redituable. En el sur del municipio de Huimanguillo los zoques administran la reserva ecológica de Agua Selva con infraestructura rústica para turismo de aventura. En esta reserva se encuentra la zona arqueológica de Malpasito y hay más de cien cascadas de gran belleza. En Tapijulapa y Oxolotán los lugareños organizan recorridos turísticos a sitios de interés en la Sierra durante todo el año.

Artesanías

El tejido de mimbre es uno de los mejores ejemplos de la calidad artesanal de las comunidades zoques. Con mimbre hacen objetos tan variados como diademas, sombreros, lámparas, cestas e incluso muebles de complicados diseños. La talla en madera es otra artesanía con gran aceptación en el mercado.

Creencias religiosas

Los zoques tienen un concepto del mundo muy particular. Su profunda comunión con la naturaleza es parte de la mística heredada de sus antepasados, hombres de serenidad inalterable que se llamaban a sí mismos o de püt, "gente de palabra", quienes resistieron pasivamente la conquista española respetando totalmente la naturaleza. Esta cosmovisión considera al hombre parte integral del universo y dañar a un ser humano es tan grave como alterar el frágil equilibrio que mantiene la vida en la tierra y, sobre todo, faltar a su palabra.

A pesar de la modernidad, los zoques actuales conservan con gran orgullo los mitos y las creencias que les legaron sus antepasados prehispánicos.

Fiestas y danzas tradicionales

La pesca en la Cueva de la Sardina Ciega es la celebración ritual más importante de los zoques. Se lleva a cabo en Tapijulapa, un domingo, en fecha variable entre abril y mayo, siempre antes de Semana Santa. La comunidad se une desde temprano para preparar el barbasco: camote de bambú amasado con cal y envuelto en hojas de tanay (platanillo). A la entrada de la cueva bailan la danza de la sardina al son de pitos y tambores, para pedir a los dioses una buena pesca. Después, las personas designadas tiran el barbasco al río que cruza por el interior de la cueva. Esta masa se disuelve en el agua y adormece a las sardinas que, así, son fácilmente atrapadas en cestos de mimbre. Concluida la pesca se forma una romería, guisan las sardinas obtenidas y conviven hasta el atardecer.

Los chontales

Los chontales son la etnia más antigua de la región, después de los zoques, y han habitado tierras tabasqueñas por más de dos mil años. Herederos de una civilización que dominó toda Mesoamérica por más de un milenio, los mayas chontales conservan muchas de las tradiciones, creencias y costumbres prehispánicas, lo que les ha permitido preservar su cultura aun con la integración inexorables a los modelos sociales impuestos por los españoles.

Los hombres verdaderos

Los chontales, como grupo, se autodenominan yoko yinik o yoko winik, que quiere decir "hombre verdadero", y a su lengua la llaman yoko t'an, "idioma verdadero". La palabra chontal es de origen náhuatl y significa "extraño extranjero", y hoy designa al sombrero de amplia ala que portan los chocos, variante fonética de yoko ("hombre").

Dónde viven

El área que antiguamente ocuparon los chontales era mucho más extensa que la actual. No obstante, el mayor número de comunidades chontales se asienta hoy en la región de La Chontalpa, principalmente en el municipio de Nacajuca. En la región del centro también habita una importante población chontal. En la región de Los Ríos se concentran en los municipios de Macuspana y Jonuta, particularmente en la extensa zona de los pantanos de Centla, donde más de 90 comunidades indígenas se dispersan por todoe l delta del Grijalva-Usumacinta.

La casa chontal

La típica casa chontal se construye con materiales perecederos; las paredes se levantan con madera, palma o varas de jahuacte; para el techo se utiliza palma de guano y en el suelo tierra apisonada. Siempre se hallan rodeadas de grandes árboles y todas cuentan con un jardín y terraza al frente para secar el cacao, el coco, las palmas, etc. Las viviendas se construyen en las orillas de ríos y lagunas o en los bordos de los pantanos, con la parte posterior orientada hacia el agua. Actualmente muchas casas se construyen con bloques de concreto y techo de lámina o teja de barro. Los chontales son poseedores de una sensibilidad especial para el color y lo usan de manera contrastante para decorar sus casas.

Una parte importante de las casas chontales es la cocina, que construyen en la parte trasera y consta de un techo de palma sostenido por cuatro postes de madera, por lo general sin paredes. Ahí instalan el fogón, el molino y una mesa que sirve para hacer la comida; además, es un espacio agradable y fresco para la convivencia familiar.

Actividades económicas

La pesca y la agricultura familiares o comunitarias son su principal fuente de ingresos. La ganadería, el comercio de maderas y plantas comestibles o medicinales, la elaboración de artesanías y de artículos de uso diario como petates, cortinas y sombreros, son también una ayuda a la economía de los chontales.

Creencias religiosas

El catolicismo y algunas sectas religiosas que en los últimos años han proliferado en Tabasco, no han logrado eliminar las antiguas creencias chontales. El culto a Ixchel (la Luna) y a las fuerzas de la naturaleza se reinterpretaron y sustituyeron por vírgenes y santos de nuevas religiones. Danzas, música e instrumentos musicales se incorporaron al ceremonial del nuevo dios como un complejo cultural artístico que reafirma el ambiente de fervor en los indígenas que se niegan a renunciar a sus creencias ancestrales.

Costumbres

No obstante el avance de la civilización, las profundas raíces culturales de los chontales se hacen evidentes en el carácter tradicional de sus costumbres. Todas las costumbres están firmemente ligadas a la tradición de respeto a la naturaleza. Saben que su vida y trabajo dependen de la adecuada explotación de los recursos naturales; incluso la salvación de su alma depende de ello, pues los dioses de la naturaleza son quienes reciben su cuerpo y su alma después de la muerte.

Artesanías

La producción de artesanías es muy amplia y elaboran jícaras, cortinas de bejuco, tejidos de palma, cerámica, bordados, cestería, talabartería, carpintería y varias más. Los chontales aún fabrican artesanía de carácter ceremonial, aunque de forma muy limitada, y comprende cerámica de dimensiones pequeñas, cuencos y cucharas para las ofrendas y los tunkules, tambores de varios tonos, flautas, pitos y máscaras.

Fiestas y danzas tradicionales

En esencia, todas las fiestas tradicionales y celebraciones religiosas de los pueblos chontales se relacionan con rituales de origen prehispánico. La fiesta más importante es la celebración del inicio de la siembra con la danza ceremonial de "El baile viejo", que se ejecuta la noche previa al 24 de junio, día de San Juan Bautista. También se celebra el 23 de juiio en Tucta, el 14 de agosto en Tecolutla y el 25 de diciembre en Guaytalpa, poblados de Nacajuca. Otra ceremonia importante es la bendición de la cosecha que se celebra en todas las comunidades chontales del estado, con especial esplendor en la región de Chontalpa. Una de las fiestas más importantes es el "Baile del Pochó" que se realiza en Tenosique.

Zonas arqueológicas

Tabasco, tierra de aventuras y cuna de culturas prehispánicas, fue habitada por olmecas, zoques, aztecas y mayas, civilizaciones de las cuales se preservan grandes sitios arqueológicos como Malpasito y Comalcalco entre otros.

A todos estos pueblos se les ha seguido la huella, gracias a los diferentes idiomas que hablaban y que aún prevalecen; a los restos de sus figurillas de barro; a los ornamentos que usaban; a los signos que grabaron en piedras y a las ruinas de sus pueblos y ciudades. Todos vivieron en los sitios más altos de las planicies, en las orillas de los ríos Usumacinta, Grijalva y otros más que conforman una vasta red en el territorio tabasqueño.

Comalcalco

El sitio arqueológico de Comalcalco se localiza a 2 kilómetros de la ciudad del mismo nombre, en la región de la Macuspana, y a 56 kilómetros de Villahermosa, y representa la última frontera al occidente de la cultura maya. Centro cívico religioso del período clásico maya de entre los siglos I aC y IX dC, cuya marca distintiva era la utilización de ladrillos de barro cocidos en su construcción.

La característica más notable de Comalcalco es que en la construcción de sus edificios se utilizaron ladrillos horneados en lugar de piedras como en las demás ciudades mayas. Su nombre deriva de las palabras nahuas comalli, "comal"; calli, "casa"; y co, "en" o "lugar". Comalcalco queda manifiesto en los conjuntos arquitectónicos que integran la Gran Acrópolis, la Plaza Norte y la Acrópolis del Este, así como por los mascarones y otros estucos que se exhiben en el Museo de Sitio.

Algunos de los lugares más relevantes de la zona son:

- La Gran Acrópolis. Está formada por una gran plataforma artificial sobre la cual se distribuyen varios edificios a diferentes niveles, tales como: El Palacio, El Patio Hundido, La tumba de los Estucos y los Templos V, VI, VII y VIII.

- El Palacio. Es el edificio de mayores proporciones. En las paredes pueden verse restos de nichos o aberturas, y en algunos cuartos, altares bajos a manera de banquetas adosadas. Su fachada muestra una serie de muros-pilastra que forman los claros de entrada.

- Tempo IV o de La Tumba. Se trata de un basamento con escalinata central, sobre el que se levanta un templo compuesto de dos crujías; una era el pórtico o vestíbulo y la posterior se divide en dos celdas laterales y una central que servía de santuario. Debajo del templo hay una cámara con las paredes decoradas con figuras modeladas en estuco, que sirvió de tumba.

- La Tumba de los Estucos. Está ubicada hacia el sureste de El Palacio. Se considera la más importante de las tres descubiertas hasta ahora en Comalcalco. En sus paredes interiores se encuentran distribuidos nueve personajes en relieve de estuco, a los cuales habían asociadas inscripciones jeroglíficas.

- Templo V. Tiene un templo en su parte más alta, formado por un pórtico al frente y santuario con celdas laterales en la crujía posterior. En el basamento destaca una tumba, cuya entrada quedaba tapada por la escalinata.

- Templo VII. Denominado también Templo de las Figuras Sedentes. Sus dos primeros cuerpos ostentan varias figuras sentadas y en actitud de ofrendar; en el tercer cuerpo está la representación de una serpiente estilizada con una banda de jeroglíficos.

Después de la visita a la ciudad arqueológica de Comalcalco, usted podrá estar seguro de haber conocido una de las más interesantes muestras del ingenio de los mayas, a quienes la carencia de piedra de la región los obligó a edificar a base de ladrillos de barro cocido. De ahí el nombre náhuatl que significa "En la casa de los Comales", que equivale a "En la casa de los ladrillos", pues al no conocer los mexicas el término "ladrillos de barro cocido", utilizaron el de comal, que es el utensilio que más se parece a los ladrillos por estar elaborado, precisamente, de barro cocido.

La Venta

Rodeada por pantanos y el río Tonalá, La Venta estuvo habitada por los olmecas, nombre que le dieron los mexicas y que en su idioma significa "el pueblo de la tierra del hule". Es considerada como una de las zonas arqueológicas de mayor interés del país, por ser el centro político religioso más importante de la cultura olmeca, donde aplicaron sus conocimientos astronómicos para la distribución de edificios. Estuvo habitada entre los años 1200 y 400 aC.

Actualmente se pueden apreciar numerosos montículos que, en su tiempo, formaron conjuntos o complejos arquitectónicos. La mayoría de los edificios tuvieron una misma orientación y estuvieron ordenados a lo largo de ejes norte-sur. Estaban construidos por plataformas hechas mediante la acumulación de enormes cantidades de diferentes tipos de tierra, arcillas y arenas, y sobre éstas se erigían construcciones de material perecedero, como paredes de bajareque y techos de palma.

Sobresale el túmulo que con su masa domina toda la zona y se le denomina Pirámide; se trata de un cono sin plataforma en la cumbre, sin escalera ni rampa y con diez profundos surcos separados por nervaduras salientes.

En La Venta se ha encontrado el mayor número de esculturas de piedra, entre las que destacan cabezas colosales, estelas y altares. También se han hallado ricas ofrendas de objetos de jadeíta y cerámica, al igual que monumentales ofrendas masivas, únicas en el mundo prehispánico.

Cuenta con Museo de Sitio y servicios, y abre todos los días de 10:00 a 17:00 horas.

Malpasito

En la parte superior del sitio están dispuestas las estructuras de mayores proporciones, en torno a patios hundidos y plazas, además de un juego de pelota en el área cívico-religiosa del asentamiento, con características de la cultura zoque. Cerca de 60 petrograbados se encuentran localizados en los ejidos que rodean al sitio. Malpasito tiene una antigüedad que se ubica entre los años 250 al 400 dC, época en que el centro ceremonial alcanzó su máximo desarrollo. Abre todos los días de 10:00 a 17:00 horas.

Pomoná

Esta ciudad arqueológica, compuesta por seis conjuntos arquitectónicos importantes, junto con las áreas habitacionales, se distribuye en cerca de 175 hectáreas. Sólo uno de estos conjuntos está explorado y consolidado. Se trata del que está ubicado en el extremo norte, conformado por 13 edificios que se localizan en tres de los lados de una plaza de planta cuadrangular. Pertenece a la llamada provincia del Usumacinta, de la que también forman parte Yaxchilán, El Cayo, Piedras Negras, Chinikihá y Palenque.

Reforma

Este sitio arqueológico no se encuentra explorado en su totalidad; cuenta con grandes plazas rodeadas de altas estructuras de perfil muy alargado, que nos recuerdan la arquitectura de Tikal o las torres del Río Bec. Tiene un conjunto principal con siete edificios de grandes proporciones, tres medianos y varios pequeños. Muchas de sus esculturas se encuentran en el museo José Gómez Panaco, en Balancán.

 
C) 2002,2007 Cayuco.com. Todos los derechos reservados. Villahermosa, Tabasco, México.
Resolución mínima para visualizar en pantalla este sitio: 800X600pxls.