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Cultura
Olmecas + Mayas + Zoques + Chontales + Parques y
Museos + Zonas Arqueológicas
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Tabasco tuvo ocupación
humana desde tiempos muy tempranos. Se dice que aquí se desarrolló
la cultura olmeca, madre de todas las de Mesoamérica. Tres mil
años antes de nuestra era los nahuas poblaron el centro y en su
paso hacia Yucatán y Centroamérica dejaron en Tabasco su
lengua. Otras fuentes dicen que los olmecas procedían del norte
de Asia y después de cruzar territorio norteamericano llegaron
a la costa del golfo de México y se diseminaron por Tabasco, Chiapas,
Campeche, Yucatán y Centroamérica. Ahí se encontraron
y fundieron con los nahuas adoptando su lenguaje y costumbres
Tabasco cuenta con variadas
manifestaciones de su cultura, de raíces indígenas e hispánicas.
Así, durante el mes de mayo se celebra la Feria Tabasco, una de
las más importantes del país por sus espectáculos
de nivel internacional y su tradicional exposición ganadera. En
Tlacotalpa se celebra La Pesca de las Sardinas Ciegas, ritual prehispánico
dedicado a la deidad de la abundancia. Tenosique es reconocido por el
Carnaval, en donde las raíces precolombinas se expresan en la Danza
del Pochó
Los olmecas
Los olmecas, forjadores de
la cultura más antigua de Mesoamérica, ocuparon el territorio
que abarca desde las montañas de los Tuxtlas (Veracruz), al occidente,
hasta la depresión de La Chontalpa (Tabasco), al oriente. Esta
área es conocida como "zona nuclear olmeca". Dicha cultura
influyó en zonas de Guerrero, Oaxaca y del Estado de México
(Tlatilco y Tlapacoya) y se han encontrado evidencias de su presencia
en sitios de Guatemala, El Salvador, Honduras e incluso Costa Rica.
Las capitales de la civilización
olmeca fueron las ciudades de La Venta, San Lorenzo, Laguna de los Cerros
y Tres Zapotes. El
nombre "olmeca" deriva del náhuatl olli y mecatl (mecate),
"habitante del país del hule"; también se les
conoce como tenocelome (la boca de tigre). La
región que ocupó la cultura olmeca, entre las sierras y
el Golfo de México, tiene un alto índice de humedad y debido
a ello se encuentra agua en abundancia (lagos, ríos y también
pantanos). Abunda la
cacería, la pesca y la captura de mariscos; la agricultura, aunque
difícil, debe haber sido una actividad común aunada al sistema
de siembra seguramente relacionado con el maíz, el frijol y la
calabaza, principal sustento de los grupos mesoamericanos.
Por la construcción,
conservación y restauración de los centros religiosos y
el número de esculturas monumentales y de pequeñas dimensiones,
se piensa que el gobierno era teocrático. Los
centros ceremoniales eran respetados y cuidados, en tanto que las cercanías
de la sierra eran puntos ideales y, aparentemente, de ocupación
temporal. Existen ejemplos de construcción de choza de planta rectangular
en adobe (La Venta), pero el resto de las construcciones debe haber tenido
muros de madera cubiertos de barro, en algunos casos, y techos de palma
o algún otro material perecedero, iguales a los que se siguen construyendo
en la actualidad.
Arte olmeca
En La Venta se encuentran
formas muy elaboradas; tiene un centro ceremonial planificado, aunque
con monumentos sólo de tierra y escaso valor arquitectónico.
Pero existen, sin embargo, montículos de uso religioso, pisos de
mosaico de piedra, un recinto rodeado de columnas de basalto y una gran
tumba formada de esas mismas columnas. Es
posible ubicar a la cultura olmeca entre los años 1300 y 600 aC
basándonos principalmente en su producción escultórica
en piedra.
Como un lirio que brota del
fango, surgió repentinamente de la selva pantanosa xicallanca un
arte cuya fuerza incontenible abrió paso atravesando selvas, ríos
y bosques, escalando montañas, para extenderse aun más allá
de los confines de Mesoamérica. Trabajaron con esmerada técnica
y con refinado sentido artístico, igual el basalto en colosales
dimensiones, que el jade en exquisitas figurillas, hachas y cuentas.
A través de Mesoamérica,
encontramos en casi todas las áreas estilos parecidos al olmeca
que influyó en ellas, ya que se habla de los olmecas como un pueblo
que en un tiempo dominó espiritualmente a Mesoamérica. Por
haber sido ahí donde desarrollaron las más altas expresiones
de su estilo -herencia única que nos legaron, que no nos revela
de dónde llegaron ni cómo eran sus creadores-, pensamos
que en el sitio de La Venta, Tabasco, existió el centro ceremonial
de las gentes que crearon el arte olmeca.
Ni siquiera sabemos las cosas
más sencillas de su vida diaria. Otras artes menores a la escultura
-quizás la cerámica- nos pueden señalar la anterior
trayectoria de esta gente, antes de establecerse en aquel sitio. Se
sospecha la mano dirigente en la concentración de estructuras ceremoniales,
que apartan al hombre de la vida cotidiana y le dan oportunidad de acercar
sus pensamientos hacia una comunión con la deidad. La vida religiosa
se organizó aquí alrededor de un alto montículo piramidal.
Escultura
Las esculturas olmecas constituyen
un estilo; son el vehículo de expresión y el signo visible
de una época de integración cultural. Las formas que integran
un estilo son como un conglomerado esencial y permanente, en tanto expresan
una cultura, pero están sujetas a los cambios propios del mismo
proceso cultural. Los
olmecas esculpieron monumentales cabezas de piedra (entre 1.5 y 3 metros
de altura) de una hechura perfecta (se conocen 17 de estas cabezas completas);
macizos altares rectangulares; enormes estatuas que representaban gente
deforme, combinaciones de hombre con tigre, y otros finísimas figurillas.
La mayoría de esculturas
del área metropolitana están realizadas en basalto y en
andesita (piedras que no se encuentran en la región); los bloques
debieron ser transportados desde distancias de más de 80 kilómetros.
Es en San Lorenzo,
donde se realiza, el clásico estilo olmeca, el más puro,
el no contaminado, el modelo primordial. La Venta, Tres Zapotes, Laguna
de los Cerros, muestran variantes regionales; en muchos aspectos son coincidentes
con la escultura de San Lorenzo, pero en otros se distancian considerablemente
de ésta.
Los olmecas fueron los más
antiguos escultores de Mesoamérica; trabajaron no solamente las
piedras volcánicas para sus grandes monumentos, sino también
las piedras duras, compactas semipreciosas para sus tallas pequeñas,
principalmente algunas jadeítas traslúcidas de color verde
esmeralda, azul verdoso o grisáceo y, en menor escala, la serpentina,
la hematita e inclusive se han encontrado en La Venta cuentas de amatista
y de cristal roca. No
se sabe con certeza el procedimiento técnico que siguieron para
lograr tales pequeñas piezas de talla exquisita y excepcional,
sin equivalente en la calidad de su pulimento. Las piezas pequeñas
se han encontrado no sólo en la región olmeca metropolitana,
sino dispersas en gran parte de Mesoamérica.
Forma. En su escultura destaca
la preferencia por el volumen, o sea la masa en tres dimensiones contenida
por el espacio; esta masa se define por su pesantez sólidamente
arraigada en la tierra, de la cual parece no desprenderse. El ritmo interno
de la forma cerrada, en la que los salientes y los remetimientos se recogen
creando una unidad plástica que no interrumpe o hiere el espacio
circundante; el predominio de las superficies redondeadas que cubren las
estructuras de formas geométricas; la monumentalidad que deriva
de la justa proporción armónica de las representaciones.
Es precisamente esta última
característica la peculiar a la clásica escultura olmeca,
en su expresión monumental o de pequeñas dimensiones. Temas.
Dentro de su escultura son notables tres conjuntos: las figuras compuestas
(rasgos humanos con distintas especies animales, animales diferentes entre
sí, y rasgos de este tipo mezclados con otros fantásticos
e imaginados), las figuras animales y principalmente las figuras humanas.
Cabe señalar
que aunque el jaguar aparece en gran número de piezas, el arte
olmeca es fundamentalmente homocéntrico. Podemos decir que la escultura
olmeca se divide en representaciones de seres sobrenaturales y de figuras
humanas.
Entre estás últimas,
la más frecuente es la de un hombre sedente con las piernas a la
manera oriental, cuya cabeza y extremidades exhiben rasgos que se alejan
de lo naturalmente humano; algunas cabezas recuerdan las de ciertos animales,
particularmente la del jaguar.
Así, los ojos son
transformados en formas geométricas como escuadras, líneas
paralelas o una suerte de comas en el extremo dirigido hacia afuera y
hacia abajo o, recordando la forma de ojos de felino, como elipses cuyas
comisuras internas se inclinan apuntado hacia adentro; las cejas, se transforman
en algo así como placas de límites sinuosos y que se conocen
como cejas de flama, la boca -esa característica boca olmeca- es
inconfundible por su labios gruesos, el superior en particular, proyectado
hacia el frente y vuelto hacia arriba describiendo la forma de un trapecio;
las comisuras caen a menudo.
No hay alteraciones notables
en otros rasgos faciales; la nariz, si bien es chata, amplia en su base,
aplastada, y no se proyecta del eje vertical marcado por el labio superior,
no representa una nariz animal; las mejillas son carnosas y a veces colgantes;
la frente es breve, ya que a menudo va cubierta por una banda, y el entrecejo
ceñido lleva pliegues con hendeduras que los separan; el mentón
es casi siempre pequeño y poco saliente.
Hay representaciones que
mantienen la estructura básica humana, pero que están alteradas
en las extremidades; garras de distintos animales que sustituyen a las
manos y a los pies; a veces son de tres y otras de cinco dedos; otras
llevan sobre la espalda colas ramificadas; además, usan bandas
cruzadas en los pectorales o en los tocados, manoplas, antorchas pequeñas
y unas barras cilíndricas, a modo de cetros largos.
En algunas de las escultura,
las figuras emergen de una horadación que recuerda a una cueva
y se encuentran en los altares. Los altares son bloques en forma de prisma
rectangular con el eje mayor en sentido horizontal; en la parte superior,
una cubierta que los rebasa por el frente y por los lados; la parte del
frente muestra un nicho del que surge una figura que en ocasiones sostiene
un niño en entre sus brazos. Los tramos laterales pueden llevar
otras imágenes humanas y fantásticas.
Por otro lado, en las pequeñas
esculturas, se observan dos tipos: uno, con personajes de pie con el eje
vertical del cuerpo y de la cabeza marcadamente señalado (extremidades
inferiores muy largas y cráneo deformado a manera de pera o aguacate);
el otro tipo corresponde a la figura de robusta complexión, torso
amplio, escasa estatura y cabeza voluminosa en relación al cuerpo.
Las representaciones de animales
no abundan ni en pequeñas dimensiones, ni en grandes tallas; en
éstas aparecen distanciadas del modelo de la naturaleza; se exageran
o distorsionan o se esquematizan algunos de los elementos que las constituyen.
Los principales animales que representas son el jaguar, el mono, la serpiente
y el ave rapaz.
Mayas
La gran civilización
mesoamericana de los mayas floreció en lo que actualmente es el
territorio de Guatemala y las zonas vecinas de México, Belice,
Honduras y El Salvador. En México abarcó la región
que hoy forman los estados de Tabasco, Yucatán, Chiapas, Quintana
Roo y Campeche. La
ocupación más temprana en el área se remonta a, por
lo menos, unos 13,000 años; la agricultura y la vida en aldeas
en esta región se originaron alrededor del año 3,000 aC.
Los mayas alcanzaron su máximo esplendor durante el periodo clásico
(250-900 dC) con la construcción de ciudades y pirámides
donde sepultaban a sus gobernantes y los veneraban, después de
muertos, junto a sus dioses.
Los mayas compartieron con
otras civilizaciones mesoamericanas rasgos culturales, incluyendo la creencia
en varios dioses, en la vida después de la muerte y en la realidad
de las transformaciones entre el mundo humano y el mundo espiritual. Asimismo,
desarrollaron un sistema único de escritura jeroglífica,
perfeccionaron un complicado calendario y lograron comprender el movimiento
de los planetas. El sacrificio humano y el desangramiento eran parte integral
de la escenificación de sus ritos que formaban parte del intercambio
de fluidos sagrados: los seres humanos daban su sangre para el sostenimiento
de sus dioses y éstos les retribuían enviando el agua necesaria
para la vida.
Los mayas inscribieron su
historia y su religión en libros y en vasijas de cerámica.
Desafortunadamente, la mayoría de estos textos fueron quemados
por los españoles, quienes creían que los mismos contenían
"mentira del demonio." Sin embargo, existen todavía miles
de vasijas de cerámica que han sido recuperadas en entierros.
En décadas recientes
los investigadores han aprendido a leer varias de las bellas y misteriosas
imágenes y los jeroglíficos pintados en la cerámica
Maya. Los epigrafistas (quienes estudia las inscripciones antiguas), los
historiadores del arte y los arqueólogos gradualmente han ido revelando
los secretos de uno de los sistemas de escritura más complejos
del mundo.
Arquitectura maya. Las construcciones
mayas se hicieron de madera y piedra básicamente. Entre las maderas
se prefirieron la coba y el zapote, por ser muy resistentes a los ataques
de las termitas. Entre las piedras se usaron caliza, arenisca, mármol,
etc. Realizaron todo tipo de construcciones: palacios rectangulares y
alargados, templos, juegos de pelota, calzadas (sacbe) que unían
las ciudades principales, fortificaciones, baños de vapor (temazcal).
Se conservan importantes
pirámides escalonadas en piedra. En lo alto de éstas se
colocaba el templo. Estaban decoradas con pinturas de una variada gama
de colores, así como con relieves. Algunos de estos son inscripciones
de la escritura jeroglífica maya, aun no descifrada completamente.
Las construcciones más importantes de esta época fueron
Copán, Quiriguá, Piedras Negras, Palenque y Tikal.
Escritura. Los mayas desarrollaron
el sistema de escritura más completo de todos los pueblos indígenas
americanos. Con él escribieron todo tipo de textos: de medicina,
de botánica, de historia, de matemáticas, de astronomía...
Se conservan, además
de las inscripciones, algunos códices:
* El Códice de Dresde:
escrito en el siglo XIII. Contiene un tratado de adivinación y
de astronomía.
* El Códice de París: posiblemente del siglo XIII. Contiene
profecías y adivinaciones.
* El Códice de Madrid: Contiene horóscopos y almanaques.
* El Códice Grolier: Muy mal conservado. Contiene un calendario
completo.
Astronomía y calendario.
Desarrollaron un calendario muy preciso, con un año de 365 días.
El año solar (haab) tenía 18 meses de 20 días cada
uno y otro más de sólo cinco días. Los nombres de
los meses eran: Pop, Uo, Zip, Zotz, Tzec, Xul, Yaxkin, Mol, Chen, Yax,
Zac, Ceh, Mac, Kankin, Moan, Pax, Kayab, Cumbu y Uayeb.
Matemáticas. Utilizaban
un sistema de numeración vigesimal posicional. También tenían
un signo para representar el cero, y así poder realizar operaciones
matemáticas complejas. El
punto tiene un valor numérico de 1 y la raya de 5. Así podían
contar hasta 19. Para hacer números mayores (igual que nosotros
para hacer números mayores de 9) tenían que colocar esos
signos en determinadas posiciones. Al ser un sistema vigesimal, o sea,
que considera el 20 como unidad básica para la cuenta, cada espacio
que se avanza en el número representa 20 veces más que el
espacio anterior.
Los zoques
Varios autores plantean que
la distribución territorial de los zoques coincidió con
la de los antiguos olmecas, lo cual constituye un elemento para pensar
en la estrecha vinculación entre ambos grupos. En
la época previa a la conquista los zoques ocuparon un amplio espacio
territorial, que comprendía las montañas del noreste de
Chiapas, así como las llanuras occidentales del centro de la entidad
y la costa del Soconusco; parte del sur de Oaxaca, Veracruz y noroeste
de Tabasco. Las invasiones por parte de los mexicas, chiapanecas y nahuas,
redujeron de manera significativa el vasto territorio que habitaban los
zoques.
Es así como, al iniciar
el siglo XVI, con un territorio ya mermado, los zoques de Chiapas compartían
el espacio con otros grupos indígenas: al noreste, con los nahuas
y choles de Tabasco; al este, con los chiapas del centro, los nahuas y
tzotziles; al suroeste, con los huaves y zapotecas; y al oeste, con los
mixes.
A la llegada de los españoles,
los zoques fueron reubicados en comunidades a fin de facilitar la tarea
evangelizadora, el control de la mano de obra y el cobro de tributos para
la Corona española. Las enfermedades traídas por los europeos,
así como la sobreexplotación que éstos ejercieron
sobre la población indígena, causaron serios trastornos,
a tal grado que pueblos nativos enteros desaparecieron.
Los zoques se nombran a sí
mismos O´ de pöt , que se traduce por "gente de idioma",
"palabra de hombre". De acuerdo con los estudios de los lingüistas,
los zoques se encuentran íntimamente emparentados con los antiguos
olmecas, quienes eran hablantes del mixe-zoque. Actualmente se distinguen
entre 5 y 7 variantes del zoque que corresponden a distintas áreas
geográficas.
Los zoques son el segundo
grupo poblacional en territorio tabasqueño, después de los
olmecas. Se consideran descendientes de éstos, debido a que donde
hay asentamientos zoques, se ve la presencia de vestigios arqueológicos
de origen olmeca. Como otra prueba de su origen se señala la relación
de continuidad de las formas y estilos etre la cerámica olmeca
y la que fabrican los actuales pueblos zoques.
Dónde viven
En la antigüedad, los
zoques se extendieron por la mayor parte del estado, desde Macuspana hasta
los límites con Veracruz. La entrada de los chontales, primero,
y los nahuas, después, los desplazó de las llanuras costeras
hacia el sur. Actualmente quedan muy pocos pueblos zoques en Tabasco y
se concentran en las estribaciones de la sierra, principalmente en Oxolotán
y Tapijulapa, hacia el poniente, y sobre las márgenes del río
Mezcalapa, al sur del municipio de Huimanguillo.
Cómo viven
Los actuales zoques viven
de un modo muy similar al de los chontales. La llegada de estos últimos
a tierras de Tabasco influyó sensiblemente en las costumbres de
los zoques, quienes adoptaron algunas formas de organización social,
de vivienda y de alimentación de los chontales. Otro cambio importante
en la vida y costumbres de este pueblo tuvo lugar durante la conquista;
sin embargo, la esencia de sus tradiciones, su idioma -distinto al maya
chontal-, sus métodos de trabajo y sus creencias siguen vigentes.
Actividades económicas
Tradicionalmente, los zoques
han sido un pueblo eminentemente agrícola. Aunque la pesca y la
caza son actividades de segundo orden, se practican con regularidad, pues
casi todas sus comunidades se asientan en las orillas de los ríos
que atraviesan la sierra tabasqueña. Es importante destacar que
su peculiar forma de aprovechar los recursos naturales ha mantenido casi
inalterable el entorno natural de las zonas que habitan. La elaboración
de artesanías y muebles de mimbre es una importante fuente de ingresos
para las comunidades zoques.
El turismo es también
una actividad muy redituable. En el sur del municipio de Huimanguillo
los zoques administran la reserva ecológica de Agua Selva con infraestructura
rústica para turismo de aventura. En esta reserva se encuentra
la zona arqueológica de Malpasito y hay más de cien cascadas
de gran belleza. En Tapijulapa y Oxolotán los lugareños
organizan recorridos turísticos a sitios de interés en la
Sierra durante todo el año.
Artesanías
El tejido de mimbre es uno
de los mejores ejemplos de la calidad artesanal de las comunidades zoques.
Con mimbre hacen objetos tan variados como diademas, sombreros, lámparas,
cestas e incluso muebles de complicados diseños. La talla en madera
es otra artesanía con gran aceptación en el mercado.
Creencias religiosas
Los zoques tienen un concepto
del mundo muy particular. Su profunda comunión con la naturaleza
es parte de la mística heredada de sus antepasados, hombres de
serenidad inalterable que se llamaban a sí mismos o de püt,
"gente de palabra", quienes resistieron pasivamente la conquista
española respetando totalmente la naturaleza. Esta cosmovisión
considera al hombre parte integral del universo y dañar a un ser
humano es tan grave como alterar el frágil equilibrio que mantiene
la vida en la tierra y, sobre todo, faltar a su palabra.
A pesar de la modernidad,
los zoques actuales conservan con gran orgullo los mitos y las creencias
que les legaron sus antepasados prehispánicos.
Fiestas y danzas tradicionales
La pesca en la Cueva de la
Sardina Ciega es la celebración ritual más importante de
los zoques. Se lleva a cabo en Tapijulapa, un domingo, en fecha variable
entre abril y mayo, siempre antes de Semana Santa. La comunidad se une
desde temprano para preparar el barbasco: camote de bambú amasado
con cal y envuelto en hojas de tanay (platanillo). A la entrada de la
cueva bailan la danza de la sardina al son de pitos y tambores, para pedir
a los dioses una buena pesca. Después, las personas designadas
tiran el barbasco al río que cruza por el interior de la cueva.
Esta masa se disuelve en el agua y adormece a las sardinas que, así,
son fácilmente atrapadas en cestos de mimbre. Concluida la pesca
se forma una romería, guisan las sardinas obtenidas y conviven
hasta el atardecer.
Los chontales
Los chontales son la etnia
más antigua de la región, después de los zoques,
y han habitado tierras tabasqueñas por más de dos mil años.
Herederos de una civilización que dominó toda Mesoamérica
por más de un milenio, los mayas chontales conservan muchas de
las tradiciones, creencias y costumbres prehispánicas, lo que les
ha permitido preservar su cultura aun con la integración inexorables
a los modelos sociales impuestos por los españoles.
Los hombres verdaderos
Los chontales, como grupo,
se autodenominan yoko yinik o yoko winik, que quiere decir "hombre
verdadero", y a su lengua la llaman yoko t'an, "idioma verdadero".
La palabra chontal es de origen náhuatl y significa "extraño
extranjero", y hoy designa al sombrero de amplia ala que portan los
chocos, variante fonética de yoko ("hombre").
Dónde viven
El área que antiguamente
ocuparon los chontales era mucho más extensa que la actual. No
obstante, el mayor número de comunidades chontales se asienta hoy
en la región de La Chontalpa, principalmente en el municipio de
Nacajuca. En la región del centro también habita una importante
población chontal. En la región de Los Ríos se concentran
en los municipios de Macuspana y Jonuta, particularmente en la extensa
zona de los pantanos de Centla, donde más de 90 comunidades indígenas
se dispersan por todoe l delta del Grijalva-Usumacinta.
La casa chontal
La típica casa chontal
se construye con materiales perecederos; las paredes se levantan con madera,
palma o varas de jahuacte; para el techo se utiliza palma de guano y en
el suelo tierra apisonada. Siempre se hallan rodeadas de grandes árboles
y todas cuentan con un jardín y terraza al frente para secar el
cacao, el coco, las palmas, etc. Las viviendas se construyen en las orillas
de ríos y lagunas o en los bordos de los pantanos, con la parte
posterior orientada hacia el agua. Actualmente muchas casas se construyen
con bloques de concreto y techo de lámina o teja de barro. Los
chontales son poseedores de una sensibilidad especial para el color y
lo usan de manera contrastante para decorar sus casas.
Una parte importante de las
casas chontales es la cocina, que construyen en la parte trasera y consta
de un techo de palma sostenido por cuatro postes de madera, por lo general
sin paredes. Ahí instalan el fogón, el molino y una mesa
que sirve para hacer la comida; además, es un espacio agradable
y fresco para la convivencia familiar.
Actividades económicas
La pesca y la agricultura
familiares o comunitarias son su principal fuente de ingresos. La ganadería,
el comercio de maderas y plantas comestibles o medicinales, la elaboración
de artesanías y de artículos de uso diario como petates,
cortinas y sombreros, son también una ayuda a la economía
de los chontales.
Creencias religiosas
El catolicismo y algunas
sectas religiosas que en los últimos años han proliferado
en Tabasco, no han logrado eliminar las antiguas creencias chontales.
El culto a Ixchel (la Luna) y a las fuerzas de la naturaleza se reinterpretaron
y sustituyeron por vírgenes y santos de nuevas religiones. Danzas,
música e instrumentos musicales se incorporaron al ceremonial del
nuevo dios como un complejo cultural artístico que reafirma el
ambiente de fervor en los indígenas que se niegan a renunciar a
sus creencias ancestrales.
Costumbres
No obstante el avance de
la civilización, las profundas raíces culturales de los
chontales se hacen evidentes en el carácter tradicional de sus
costumbres. Todas las costumbres están firmemente ligadas a la
tradición de respeto a la naturaleza. Saben que su vida y trabajo
dependen de la adecuada explotación de los recursos naturales;
incluso la salvación de su alma depende de ello, pues los dioses
de la naturaleza son quienes reciben su cuerpo y su alma después
de la muerte.
Artesanías
La producción de artesanías
es muy amplia y elaboran jícaras, cortinas de bejuco, tejidos de
palma, cerámica, bordados, cestería, talabartería,
carpintería y varias más. Los chontales aún fabrican
artesanía de carácter ceremonial, aunque de forma muy limitada,
y comprende cerámica de dimensiones pequeñas, cuencos y
cucharas para las ofrendas y los tunkules, tambores de varios tonos, flautas,
pitos y máscaras.
Fiestas y danzas tradicionales
En esencia, todas las fiestas
tradicionales y celebraciones religiosas de los pueblos chontales se relacionan
con rituales de origen prehispánico. La fiesta más importante
es la celebración del inicio de la siembra con la danza ceremonial
de "El baile viejo", que se ejecuta la noche previa al 24 de
junio, día de San Juan Bautista. También se celebra el 23
de juiio en Tucta, el 14 de agosto en Tecolutla y el 25 de diciembre en
Guaytalpa, poblados de Nacajuca. Otra ceremonia importante es la bendición
de la cosecha que se celebra en todas las comunidades chontales del estado,
con especial esplendor en la región de Chontalpa. Una de las fiestas
más importantes es el "Baile del Pochó" que se
realiza en Tenosique.
Zonas arqueológicas
Tabasco, tierra de aventuras
y cuna de culturas prehispánicas, fue habitada por olmecas, zoques,
aztecas y mayas, civilizaciones de las cuales se preservan grandes sitios
arqueológicos como Malpasito y Comalcalco entre otros.
A todos estos pueblos se
les ha seguido la huella, gracias a los diferentes idiomas que hablaban
y que aún prevalecen; a los restos de sus figurillas de barro;
a los ornamentos que usaban; a los signos que grabaron en piedras y a
las ruinas de sus pueblos y ciudades. Todos vivieron en los sitios más
altos de las planicies, en las orillas de los ríos Usumacinta,
Grijalva y otros más que conforman una vasta red en el territorio
tabasqueño.
Comalcalco
El sitio arqueológico
de Comalcalco se localiza a 2 kilómetros de la ciudad del mismo
nombre, en la región de la Macuspana, y a 56 kilómetros
de Villahermosa, y representa la última frontera al occidente de
la cultura maya. Centro
cívico religioso del período clásico maya de entre
los siglos I aC y IX dC, cuya marca distintiva era la utilización
de ladrillos de barro cocidos en su construcción.
La característica
más notable de Comalcalco es que en la construcción de sus
edificios se utilizaron ladrillos horneados en lugar de piedras como en
las demás ciudades mayas. Su nombre deriva de las palabras nahuas
comalli, "comal"; calli, "casa"; y co, "en"
o "lugar". Comalcalco
queda manifiesto en los conjuntos arquitectónicos que integran
la Gran Acrópolis, la Plaza Norte y la Acrópolis del Este,
así como por los mascarones y otros estucos que se exhiben en el
Museo de Sitio.
Algunos de los lugares
más relevantes de la zona son:
- La Gran Acrópolis.
Está formada por una gran plataforma artificial sobre la cual se
distribuyen varios edificios a diferentes niveles, tales como: El Palacio,
El Patio Hundido, La tumba de los Estucos y los Templos V, VI, VII y VIII.
- El Palacio. Es el edificio
de mayores proporciones. En las paredes pueden verse restos de nichos
o aberturas, y en algunos cuartos, altares bajos a manera de banquetas
adosadas. Su fachada muestra una serie de muros-pilastra que forman los
claros de entrada.
- Tempo IV o de La Tumba.
Se trata de un basamento con escalinata central, sobre el que se levanta
un templo compuesto de dos crujías; una era el pórtico o
vestíbulo y la posterior se divide en dos celdas laterales y una
central que servía de santuario. Debajo del templo hay una cámara
con las paredes decoradas con figuras modeladas en estuco, que sirvió
de tumba.
- La Tumba de los Estucos.
Está ubicada hacia el sureste de El Palacio. Se considera la más
importante de las tres descubiertas hasta ahora en Comalcalco. En sus
paredes interiores se encuentran distribuidos nueve personajes en relieve
de estuco, a los cuales habían asociadas inscripciones jeroglíficas.
- Templo V. Tiene un templo
en su parte más alta, formado por un pórtico al frente y
santuario con celdas laterales en la crujía posterior. En el basamento
destaca una tumba, cuya entrada quedaba tapada por la escalinata.
- Templo VII. Denominado
también Templo de las Figuras Sedentes. Sus dos primeros cuerpos
ostentan varias figuras sentadas y en actitud de ofrendar; en el tercer
cuerpo está la representación de una serpiente estilizada
con una banda de jeroglíficos.
Después de la visita
a la ciudad arqueológica de Comalcalco, usted podrá estar
seguro de haber conocido una de las más interesantes muestras del
ingenio de los mayas, a quienes la carencia de piedra de la región
los obligó a edificar a base de ladrillos de barro cocido. De ahí
el nombre náhuatl que significa "En la casa de los Comales",
que equivale a "En la casa de los ladrillos", pues al no conocer
los mexicas el término "ladrillos de barro cocido", utilizaron
el de comal, que es el utensilio que más se parece a los ladrillos
por estar elaborado, precisamente, de barro cocido.
La Venta
Rodeada por pantanos y el
río Tonalá, La Venta estuvo habitada por los olmecas, nombre
que le dieron los mexicas y que en su idioma significa "el pueblo
de la tierra del hule". Es considerada como una de las zonas arqueológicas
de mayor interés del país, por ser el centro político
religioso más importante de la cultura olmeca, donde aplicaron
sus conocimientos astronómicos para la distribución de edificios.
Estuvo habitada entre los años 1200 y 400 aC.
Actualmente se pueden apreciar
numerosos montículos que, en su tiempo, formaron conjuntos o complejos
arquitectónicos. La mayoría de los edificios tuvieron una
misma orientación y estuvieron ordenados a lo largo de ejes norte-sur.
Estaban construidos por plataformas hechas mediante la acumulación
de enormes cantidades de diferentes tipos de tierra, arcillas y arenas,
y sobre éstas se erigían construcciones de material perecedero,
como paredes de bajareque y techos de palma.
Sobresale el túmulo
que con su masa domina toda la zona y se le denomina Pirámide;
se trata de un cono sin plataforma en la cumbre, sin escalera ni rampa
y con diez profundos surcos separados por nervaduras salientes.
En La Venta se ha encontrado
el mayor número de esculturas de piedra, entre las que destacan
cabezas colosales, estelas y altares. También se han hallado ricas
ofrendas de objetos de jadeíta y cerámica, al igual que
monumentales ofrendas masivas, únicas en el mundo prehispánico.
Cuenta con Museo de Sitio
y servicios, y abre todos los días de 10:00 a 17:00 horas.
Malpasito
En la parte superior del
sitio están dispuestas las estructuras de mayores proporciones,
en torno a patios hundidos y plazas, además de un juego de pelota
en el área cívico-religiosa del asentamiento, con características
de la cultura zoque. Cerca de 60 petrograbados se encuentran localizados
en los ejidos que rodean al sitio. Malpasito tiene una antigüedad
que se ubica entre los años 250 al 400 dC, época en que
el centro ceremonial alcanzó su máximo desarrollo. Abre
todos los días de 10:00 a 17:00 horas.
Pomoná
Esta ciudad arqueológica,
compuesta por seis conjuntos arquitectónicos importantes, junto
con las áreas habitacionales, se distribuye en cerca de 175 hectáreas.
Sólo uno de
estos conjuntos está explorado y consolidado. Se trata del que
está ubicado en el extremo norte, conformado por 13 edificios que
se localizan en tres de los lados de una plaza de planta cuadrangular.
Pertenece a la llamada
provincia del Usumacinta, de la que también forman parte Yaxchilán,
El Cayo, Piedras Negras, Chinikihá y Palenque.
Reforma
Este sitio arqueológico
no se encuentra explorado en su totalidad; cuenta con grandes plazas rodeadas
de altas estructuras de perfil muy alargado, que nos recuerdan la arquitectura
de Tikal o las torres del Río Bec. Tiene
un conjunto principal con siete edificios de grandes proporciones, tres
medianos y varios pequeños. Muchas
de sus esculturas se encuentran en el museo José Gómez Panaco,
en Balancán.
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